Sobres electorales

Me han llegado dos cartas. Una de ellas, tan grande, que al abrir el buzón se me vino encima y dejé de ver. Me ha tenido que ayudar la vecina y abrirme la puerta de casa. Luego ha llamado al médico y aquí estoy, en el hospital, sin ver absolutamente nada. El sobre que me ha causado todo esto era de color sepia. Incluso, si hago memoria, justo antes del golpe, recuerdo leer algo parecido a “SNADOR/S”. El caso es que no lo puedo asegurar, pues Julia, mi vecina, que me ha acompañado, le dice al médico que no era sepia, sino blanco y que las letras formaban una palabra tal como “DPUTD/S”. Lo cierto es que, entre Julia y yo, al médico de guardia lo estamos volviendo loco. Ya ha realizado tres llamadas a Madrid y buscado en Google las cadenas de palabras. Nada. Yo sigo sin ver nada. Hace cinco minutos he estado llorando y Julia, al verme, también. Me ha dado la mano y me ha dicho que está conmigo, que todo se va a solucionar, que seguramente sea una alergia pasajera a algún componente químico del sobre.

Se ha personado la policía porque he interpuesto una denuncia. En un principio, al servicio postal. Sé que han sido ellos, porque Julia me lo ha dicho. Ahora que no puedo ver, me doy cuenta de la voz tan bonita que tiene y creo que cuando todo esto se arregle, la veré con otros ojos. Nunca antes había reparado en ella y tenía que ser, ahora que no puedo mirarla, cuando no desee otra cosa. Qué injusta e inoportuna es la vida. No lo entiendo. Además de esto, es que Julia es muy amable. La manera que ha tenido de atender a la pareja de policías, de ayudarme a recordar, de describirles detalles que habían pasado inadvertidos para mí. ¿Dónde estaba Julia antes de que todo esto me sucediera? En fin, no sirve de nada lamentarme ahora.

Justo al marcharse la policía con la denuncia, ha entrado el doctor. Lo sé por el ruido al caminar y porque Julia ha cogido muy fuerte mis manos. Eso me ha tranquilizado. El doctor ha encontrado la explicación a mi ceguera. No es ninguna alergia ni tampoco es debida al golpe. Ni siquiera, según el doctor, ha existido contacto del sobre con mis ojos. En realidad, se trata de una reacción psicológica. Tras dos debates electorales televisados en dos días, veinte y cuatro tertulias donde aparecían las mismas personas repitiendo lo mismo y quinientos trece memes con todo tipo de montajes fotográficos, mi cerebro me ha privado de la visión para que únicamente repare en lo que me hará feliz: Julia.