Marlentina es la mezcla de mi vida

Un cóctel único en el mundo que provoca una sonrisa infinita

pregunten

El profesor se quedó sin tiza justo en el momento en el que lo ametrallaban a preguntas. Parapetado tras la mesa, escuchaba el silbido de las cuestiones que pasaban a escasos centímetros de su cabeza. Tan asustado estaba que no conseguía abrir los ojos y tanteaba con las manos el suelo, en busca de lo único que podría contrarrestar aquel…

sube

Siempre ha pensado que, viviendo en un pueblo, no le va a pasar nada malo. Aunque salga del trabajo a eso de las diez de la noche y tenga que caminar durante quince minutos por calles pobremente alumbradas, desiertas y silenciosas. Precisamente por eso, se dice, no me ocurrirá nada pues no hay un alma que pueda cruzarse conmigo y,…

el balcón

Cuando los reyes venían a casa, nunca pasaban al salón. Dejaban lo que traían en el balcón, un lugar al que teníamos prohibido asomarnos y al que, a decir verdad, poco apego practicábamos. Ni siquiera cuando llegaron los quince años y había que fumar a escondidas, elegíamos aquel lugar. Sería por el vértigo o por la sensación de salir volando…

patines

La escritora de relatos, prolífica en todas las épocas del año, tenía que atravesar, durante las navidades, su particular Vía Crucis. Atiborrada de prejuicios, aquello significaba que estaría alrededor de veinte días sin tirar una sola línea decente. —Puedes escribir sobre los reencuentros o sobre la amistad. Sobre el amor a la familia, la lógica aplastante del hogar, el dios…