Mes: mayo 2024

Lo indomable

El lotero se presentó en la convención de economistas. Lo llamaron, no sin cierta sorna, «optimista» y él, subido en lo alto de la tarima, exclamó, vehementemente, aquello de«incrédulos». Uno de los ponentes quiso corregirle, señalando que los allí presentes únicamente creían en los resultados de la ciencia y que, incluso estos, se hallaban sometidos a refutación continua. El lotero,…

El más alto de los Brooks

Cuando el cadáver ha hablado, ya estaba muerto y si yo estuviera, ahora, hablando con un cadáver, este aún seguiría vivo. Las dos situaciones son irreversibles, aunque de una mayor angustia la segunda pues, en ese momento, se es consciente de lo que va a ocurrir, perder la vida misma. En el primer caso no tiene por qué suceder así.…

De puta madre

Cinco millones y medio de personas viven solas. Los perros roncan, la gente se muere más en invierno y las viviendas turísticas no son tantas si las comparamos con el total existente. Los ronquidos del animal son agradables y despiertan empatía, justo lo contrario que ocurre cuando provienen de un semejante. Tal vez sea por eso que, desde hace tiempo,…

Equilibrios

De pequeño imaginaba que todo el universo cabía en la célula de un ser vivo de tamaño descomunal y que, a su vez, la inmensidad que este ser percibía no era más que una pequeña habitación construida en un grano de arena de otro mundo, mayor aún, tan grande como diminuto, pues ese mundo pertenecía a otro que lo envolvía,…

Pegatinas

Los años habían hecho mella en él. Nada extraordinario, pues la vida consiste en repetir, una y otra vez, todo aquello que es necesario para mantenerla. Y ya sé que eso aburre. Mucho. «La propia vida es lo que te mata», rezaba la pegatina que, durante años, parecía que iba a desprenderse del salpicadero del coche. Primero, desde el asiento…

Ni un pelo

Cuando a Ernesto le explotó la cabeza, eran tres las personas que estaban a su lado. Cerraron los ojos tarde, tan sólo una décima de segundo, lo que provocaría que se vieran salpicados por cientos de miles de neuronas ensangrentadas. Ernesto era bueno. Y de bueno, tonto. Y de tonto, tan estúpido como para ser incapaz de resolver el más…