Categoría: relatos

yo quiero el 1,15

Una empresa fabrica tres productos, empleando cantidades distintas de trabajo y capital en cada uno de ellos… Así comienza el enunciado de uno de los ejercicios prácticos que entran en las pruebas EVAU, para la materia de Economía de la Empresa. Y en tanto los chiquillos lo intentan resolver, tras las oportunas explicaciones, el docente transita por el aula, comprobando…

y veinte

—¡Y veinte! Abrí los ojos, dispuesto a encontrar a todos y cada uno de mis compañeros de clase. Don Matías nos había dado permiso para jugar un rato al escondite, mientras se echaba la siesta. —¡No salgáis del parque! —nos gritó al tiempo que se acomodaba en el sofá de la estación. En media hora abriría el museo y, tras…

zapatos

Había parado de llover y el aire era fresco. Lo vi al cerrar el paraguas. Caminaba de manera inusual en él, así que aproveché el encuentro para preguntarle. Tras el apretón de manos y las referencias obligadas a la familia, me interesé: —Me ha parecido ver que casi perdías el equilibrio ¿Alguna lesión? —¡No! En absoluto. Verás… —sonrió durante la…

circunstancias

Hans intenta dormir, aunque el billete Economy no da para mucho. El vuelo va para dos horas largas y, por fin, ha podido deshacerse del cinturón de seguridad. Resulta curioso cómo, en un tubo de no más de cincuenta metros de longitud, coinciden tantas vidas juntas y apenas es posible encontrar excusas para mantener una conversación. A Hans le pesan…

Apagón

Se fue la luz justo cuando alguien entraba en casa para asaltarme. Incapaz de recordar dónde había dejado el móvil, sólo me dio tiempo a esconderme dentro de la ducha. Mientras escuchaba cómo revolvía todas mis cosas, madre me llamaba al teléfono para preguntar si aquí también estábamos a oscuras. Dejó de buscar y sus pasos se dirigieron hacia el…

madre de madre

El sentido de la vida parece esquivo al encontrarlo. Se deshace entre las manos, recomponiéndose al marcharse para que yo lo vea entero de lejos y vuelva a desearlo. Pero la culpa es, en parte, mía por no cerrar los puños. —¡Yo no quiero un sentido controlado! Nadie ¡Ni tú tampoco! La mayoría del tiempo, el sentido se extravía. No…