dispuesta

Suelo morderme la lengua. No me refiero a la virtud que poseen algunas personas, adecuadamente formadas, para encontrar el momento oportuno en el que rebatir las opiniones de sus interlocutores. La razón es más primitiva, obedeciendo a un desencaje temporal de mi mandíbula, provocado por alguna zona oscura de mi cerebro, situación que, a día de hoy, no cuenta con…

veinte por ciento, anual

En el aula hace frío, casi como en una obra y no tanto como en el campo. Podando se debe estar peor (también subido en un andamio). La covid nos obliga a dar la clase con abrigo, mientras la pantalla sobre la que se proyecta la imagen del ordenador va y viene, golpeando la pizarra, batida por la corriente cruzada…

el peso de las hojas

Hay hojas en el suelo. Creo habértelo contado antes, si no recuerdo mal, pero debo avisarte de nuevo. Debajo de ellas, todo termina pudriéndose. Por esa razón tienes que quitarlas. No me refiero a moverlas de un sitio a otro, no. Te estoy diciendo que las hagas desaparecer. De esta manera, lo que pueda quedar bajo ellas recibirá la luz…

que me he enamorado

—¿Me quieres? —pregunta siempre que vamos a algún sitio. —Mucho. Creo que lo hago desde el momento mismo en el que te conocí. Recuerdo ese instante. Me encontraba perdido en mitad de la noche. Te llamé y acudiste enseguida. Estaba borracho y, aun así, acertaste a saludarme, preocupándote por mí. Embargado por la tristeza, te dije que me sentía despechado,…

yo quiero el 1,15

Una empresa fabrica tres productos, empleando cantidades distintas de trabajo y capital en cada uno de ellos… Así comienza el enunciado de uno de los ejercicios prácticos que entran en las pruebas EVAU, para la materia de Economía de la Empresa. Y en tanto los chiquillos lo intentan resolver, tras las oportunas explicaciones, el docente transita por el aula, comprobando…

y veinte

—¡Y veinte! Abrí los ojos, dispuesto a encontrar a todos y cada uno de mis compañeros de clase. Don Matías nos había dado permiso para jugar un rato al escondite, mientras se echaba la siesta. —¡No salgáis del parque! —nos gritó al tiempo que se acomodaba en el sofá de la estación. En media hora abriría el museo y, tras…

zapatos

Había parado de llover y el aire era fresco. Lo vi al cerrar el paraguas. Caminaba de manera inusual en él, así que aproveché el encuentro para preguntarle. Tras el apretón de manos y las referencias obligadas a la familia, me interesé: —Me ha parecido ver que casi perdías el equilibrio ¿Alguna lesión? —¡No! En absoluto. Verás… —sonrió durante la…