Es como todas las canciones en un mismo instante. Como los recuerdos en una pausa. Como yo, cuando se fue. —Es masa entre volumen, papá.
circunstancias
Hans intenta dormir, aunque el billete Economy no da para mucho. El vuelo va para dos horas largas y, por fin, ha podido deshacerse del cinturón de seguridad. Resulta curioso cómo, en un tubo de no más de cincuenta metros de longitud, coinciden tantas vidas juntas y apenas es posible encontrar excusas para mantener una conversación. A Hans le pesan…
Apagón
Se fue la luz justo cuando alguien entraba en casa para asaltarme. Incapaz de recordar dónde había dejado el móvil, sólo me dio tiempo a esconderme dentro de la ducha. Mientras escuchaba cómo revolvía todas mis cosas, madre me llamaba al teléfono para preguntar si aquí también estábamos a oscuras. Dejó de buscar y sus pasos se dirigieron hacia el…
madre de madre
El sentido de la vida parece esquivo al encontrarlo. Se deshace entre las manos, recomponiéndose al marcharse para que yo lo vea entero de lejos y vuelva a desearlo. Pero la culpa es, en parte, mía por no cerrar los puños. —¡Yo no quiero un sentido controlado! Nadie ¡Ni tú tampoco! La mayoría del tiempo, el sentido se extravía. No…
La firma
Habíamos logrado vender la casa. Hubo un instante, al firmar en notaría, en el que nuestras miradas se cruzaron. No sé lo que fue. Tal vez, el poco cariño que aún podía rascarse, el alivio financiero o la condescendencia que aflora cuando los problemas compartidos se solucionan. No duró mucho. A la salida, ni nos despedimos. Por fin podíamos avanzar…
Grasa
En el año 2021, Ángeles se hacía eco de un tweet donde se daba a conocer que la grasa humana podía alimentar las baterías de cualquier dispositivo electrónico. Leer aquello la llevó a interesarse por la química, la física, la electrónica y la biología. Terminó sus estudios en el instituto con mención honorífica y culminaría con éxito sus estudios universitarios,…
Manolo
Ha pasado un año y sigo cuidándolos. No estoy demasiado viejo aún y lo sé porque el tiempo, contra el que lucho, parece haberme dado un respiro. Los niños subieron a su habitación hace unos minutos y yo me quedé en el sofá, medio vencido, pensando en irme a la cama, aunque sin demasiadas ganas. Tienen trece y doce años…