Autor: Ramón Castro Pérez

No todos los negocios son iguales

Tomás vino a comprar pan. El chino nos dijo que no sabía nada más. Tras cuatro intentos más, confesó que le había vendido una botella de mojito caducada, pero que pan no se había llevado. Dijo, además, que alguien se lo llevó en una moto, alguien que llevaba un cigarrillo pegado en la comisura de los labios. ¡En la boca!…

Benditas

Estás en el mismo sitio y ves las cosas de distinta manera. Qué ventaja esa, la de estar y saber de todo a la vez. Si te da el sol por un lado, pues te pones a la sombra. Si no te gusta lo de la derecha, vas y miras a la izquierda. Y si te gusta todo, mejor, porque…

Rozaduras

El dedo uno, que era gordo, miró al dedo dos, más pequeño. Habían trabajado durante años juntos sin llegar a tocarse. Dedo dos tuvo siempre respeto por el tamaño de su compañero. Dedo uno, por contra, deseaba arrimarse de verdad. Aquella tarde, por fin, se vieron envueltos en una zapatilla nueva. Tuvieron que trabajar de manera incansable. Sudaron, enrojecieron y,…

El bolso

Sonia y Miguel se conocieron en un cajero. Ella, dispuesta a ingresar todo su efectivo. Él, deseoso de un reintegro de cien, para ir tirando durante la semana. Los dos esperaron veinte minutos mientras Juan intentaba pagar el recibo de la contribución, debidamente tutorizado por el empleado de banca que la empresa no puede despedir por la antigüedad de su…

Tremendos

Vivo en un edificio tremendo. Todos los días me cruzo con Rodrigo y Mario, los inseparables vecinos del primero, alegres, siempre con una sonrisa. En la puerta, los espera Marius, un tipo grande. Noble. A Roberto, incombustible, me lo encuentro normalmente en el portal, junto con el nuevo inquilino del ático C, un tal Fernando, un tipo escurridizo, aunque de fiar.…

Colores

Hoy hace dos años que comenzó a suceder. Fue por la mañana. Cuando salí de casa, con la mochila a la espalda, dispuesto a caminar hacia el trabajo, encontré a los vecinos en la calle. Algo raro sucedía. Tardaba unos segundos en darme cuenta. Todo, la acera, el asfalto, los arbolitos, las casas, mis vecinos, yo mismo. Todo era de color…

Teoría del mercado

Suena Izal mientras leo lo último de mi columnista favorito, al descanso del partido. Me gusta hacerlo rodeado de gente. Gente que habla de sus cosas, que apura su cerveza mientras miran a sus acompañantes. Es un caos maravilloso que funciona sin que nadie lo dirija. El mercado del que hablaba Smith y que Ricardo escudriñó y retrató para ofrecer…