Autor: Ramón Castro Pérez

El niño y el palíndromo

Desde muy pequeño, gustaba de leer al revés. Ya fuera su madre o su padre, siempre tiraban de él al ir de un lado a otro. Tenía esa manía de pararse en mitad de la calle para cantar con voz alta y clara los nombres que leía, continuamente del revés. Tan intensa llegó a ser aquella costumbre que lo llevarían…

Los tontos y la playa

Formada por tres generaciones, son el azote de los bañistas y resto del público que toma el sol en la arena e instala sombrilla con vergüenza y respeto por sus vecinos de orilla. Hasta su llegada a la playa, nadie conoce el alcance de lo que se denomina primera línea. Estas tres generaciones, representadas por abuela y abuelo, hija y…

Intenciones

De toda la vida. Lo de tener suerte, caer de pie, estar en el sitio justo en cada uno de los momentos dulces, aparecerse la misma Virgen acompañada de todo el Santoral. En fin, una persona afortunada. Ella, no obstante, siempre lo puso fácil. Procuró que todo lo anterior le sucediera mientras lo buscaba y no fue jamás amiga de…

Carretera y …

Era bastante pequeño, aunque me daba para asomar la cabeza por la ventana del 124 y atinar a ver a Papá darle 500 pesetas al gasolinero (podían ser 1000 pero no estoy seguro), que guardaba en aquella futura riñonera de cuero marrón, desgastada y repleta de billetes de Rosalía, de Manuel y de Echegaray, José. Aquello era el preludio del…

Quién necesita un ingeniero

Las entradas que cuestan, a menudo, son las que intenta uno llevar pensadas. Las líneas que se escriben solas son, por contra, las que se escapan de los dedos tan rápido que no puedes retenerlas. Puestos a conquistar territorios, a la larga sale mal aquello que no esperabas, aunque nadie puede negar que lo que llega sin permiso, te produce…

Por la mañana

Sangre. Enchufe. Almanaque. Cajón. Miércoles. Sobrecillo y sitios. Sitios llenos de palabras. Algunas oídas, otras representadas, tras mirar alrededor. Es el ruido de la mañana cuando uno se queda solo un instante. Comida, pastilla, cómo me duele la cabeza, yo y los demás, mientras cuenta su historia. Está pagado. Me quedo un rato, apuro el café, de sobrecillo. Ya vienen.…

La maleta

Mientras la revisa, no deja de pensar en lo de ayer. Quizá fue premeditado por su parte, tal vez debía suceder o, simplemente, todo estaba a punto de estallar. Sea como fuere, cuando cruzara esa puerta, ya no volvería más. En ella, se llevaba ahora muchas más cosas de las que trajo y, sin embargo, tenía la sensación de que…