Raúl era capaz de concentrarse como nadie en mitad de una cantina. En los días previos a una presentación importante, si querías algo de él lo encontrabas en una de las mesas junto a la cristalera, donde más ruido solía haber. Sus papeles, la taza del café vacía que apresaba a la cucharilla con su fondo de azúcar reseco, el…
Categoría: relatos
Carmencita
Carmencita está sentada en un taburete. A sus sesenta y pico años, apenas dos metros la separan del plasma colgado en la pared del pub de Sara. Es una señora muy arreglada, con su melena corta perfectamente peinada y un tinte castaño con mechas muy sobrio y elegante. Su vestido es de color beige y lleva las uñas pintadas en…
Dedos
Se había despertado en mitad de la noche. Al contrario que otras veces, no lo hizo debido a una cena copiosa o a algo que le preocupara en exceso. Esa noche se había ido a la cama tranquila, sin más cosas en la cabeza que afrontar el día siguiente con buena cara. En cuanto tomó consciencia de sí misma, se…
Gusa y Gusvi (y II)
Aquellos días fueron inolvidables. La vida era un regalo que Gusa y Gusvi aprovechaban con intensidad. Nunca antes tanta desidia y tanto desorden por parte de aquellos muchachos motivó tal felicidad en dos diminutos seres. Aquella bolsa de plástico, invisible ante los ojos de aquellos cinco estudiantes, contenía una pequeña Jauja en la que Gusa y Gusvi olvidaron el significado…
Gusa y Gusvi (I)
Gusa, conocida como Gusanita Azul conoció a Gusvi, Gusanito Violeta, hacía tres meses en el fondo de una lechuga fresca. Juntos viajaron en un camión desde Almería hasta la lonja de Murcia y de allí a una tienda de ultramarinos donde una señora de setenta y dos años se llevó la lechuga a casa un martes tres de febrero de…
Terrazas
Con las ganas de un viernes y el aire que corre, las terrazas se llenan de un ruido que acompaña el pensamiento. Grupos de tres, íntimos; de cuatro, compartidos o uno solo en infusión, macerando las idas y venidas de una cabeza que ordena, compara, critica y olvida. Razón y corazón sentados en la misma silla de aluminio que nos…
Con distintas
El silencio que me acompaña en estos precisos instantes es tal que puede escucharse a la electricidad recorrer los cincuenta centímetros de longitud con los que cuenta el cable que conecta la fuente de alimentación con el móvil. Se me antojan unos electrones estresados, recorriendo frenéticamente un circuito cerrado y sinuoso del que no podrán escapar hasta mañana, con el…