El mercado queda a la izquierda. Centenares de personas ponen a prueba sus voluntades. Entre ellas, Matías. Esta mañana decidía deshacerse de su vieja escopeta, así que vino temprano a buscar compradores. Cansado de enseñarla y de exponer las bondades de su beretta A-304, ha decidido hacer una parada en el carromato de los pollos asados y encargar dos, que…
Los tonos
Irene abre el wasap. Hace siete segundos que escuchó el tono personalizado por el que se moría. Él no sabe que sus mensajes se anuncian de una forma especial. Si lo supiera, hubiera escrito algo diferente y no solo un estamos en la plaza, vente. Ahí, entre el grupo del curro y el donde estás de papá, aparece sombreado lo…
Las vecinas y el poniente
El viento de poniente levanta las toallas, se lleva las sombrillas, nos hace incorporarnos. Mientras, se escucha el ruido de los niños en el agua. Es un aire fresco, que acompaña a la hora de tomar el sol. Es rebelde y sopla más a primera y a última hora. Trae cosas y se las lleva. Molesta a aquellos que disfrutan…
El roce que es imposible
No cesa. La gente entra y sale de los cuartos donde velan a los muertos. Comenzó esta mañana. La vida, que se mira de frente con ella, le dice de nuevo que ni contigo ni sin ti. No soy nada sin el final que me propones y tú, tú, quién serías acaso si yo nunca me hubiera decidido a pisar…
Lo que hace un albañil mirando una obra
Las escuelas cierran hasta septiembre. El olor a chiquillo se desvanece y los que estos días vagamos por los pasillos llevando papeles de un cuarto a otro, somos una triste caricatura de lo que éramos hace un mes. No tenemos aulas que abrir ni pizarras que borrar. No pasamos lista ni recurrimos a ese viejo truquillo para captar la atención.…
Sol sostenido
Alicia abre el estuche y saca la guitarra. A pesar de los años, no ha olvidado el sol re do, ni tampoco aquel cambio tan chulo de sol sostenido a fa para volver a do, comenzando de nuevo y sin olvidar el la menor. Alicia casi nunca se sale de los acordes mayores de su vida. Por convencionalismos o por…
Cocido
Cuando llegan los veranos, no puedo evitar recordar lo inquebrantables que eran las costumbres de los mayores. Por poner un ejemplo, no hay verano sin un buen cocido. Pero cocido, con sus garbanzos, su espinazo, su tocino, su buen trozo de ternera y su caldo hirviendo, repleto de fideos. Era yo un muchacho con balón pegado al brazo y camiseta…