Monthly Archives: octubre 2020

Veintitrés

Veintitrés. Es mi número de citas durante este dos mil veinte. Las veintidós anteriores no arribaron a puerto. Las hubo de duración instantánea (la mayoría). Otras, en cambio, casi terminan felizmente. Tal vez en otra ocasión, fue la frase más escuchada. La de esta noche, la (cita) veintitrés, terminará, por decreto, a las once (pm). Así que tengo dos horas…

Amén

Se lo encontraron muerto en el baño. Una mala noche, dijeron. Su mujer confesó que dormía mal, por lo que solía levantarse tres o cuatro veces de madrugada. A ella le molestaba tanto traqueteo, aunque había terminado por acostumbrarse con los años. Aquella noche tampoco se extrañaría. Él permanecía una media hora encerrado, sin que se supiera a ciencia cierta…

me alegro

No hace mucho (el tiempo vuela), eran imprescindibles para disfrutar de emociones pasadas, impresas en papel de calidad. Cambiando de tercio, y también de cosa, los evitábamos, cruzando la acera, por miedo a ser como ellos algún día. Y en innumerables ocasiones (casi todas de júbilo), recuerdo dar esa respuesta corta, segura y firme al ser preguntado por algo importante…

matrícula de honor

—¡Jose! Están aquí los padres de Alfredito Masquecosas. Quieren hablar contigo. Los he pasado a la sala de visitas. Asentí con la cabeza, dejé lo que estaba haciendo y me dirigí hacia la habitación. Dentro, dos señores de buen ver aguardaban a intercambiar impresiones conmigo. —¡Buenos días! —dije mientras tomaba asiento y ofrecía mi mano para saludarles. Continué, dirigiéndome a…

Soy

Llevo en mis huesos tus recuerdos y aún debo ser soporte de las ilusiones de otros. Me has lavado la cara, regalado los oídos y reforzado los puntos débiles. Tanto, que he llegado a convencerme de ser un viejo útil, un amasijo de virtudes incorruptibles. Noble y duradero, estoy listo para el próximo proyecto. Soy… de segunda mano.

de verdad

—¿Recuerdas cómo fue la última vez que estuvimos aquí? —me preguntó, sin dejar de mirar a la calle, con las manos metidas en los bolsillos. La luz que entraba por la ventana iluminaba su lado izquierdo. Estaba más delgado y los años habían conseguido un cabello más lacio y más gris. Sin embargo, seguía conservando aquel perfil del que me…

cohetes a Marte

Tardó lo suyo, pero la humanidad, finalmente, llegó a Marte. Miles de naves, cargadas de vidas y nuevas esperanzas, surcaban el vacío que separaba los dos planetas a través de rutas, cada vez, más rápidas e indoloras. Los primeros habitantes consiguieron afianzar la vida en su superficie y, en poco tiempo, lograron una atmósfera respirable. Todo se aceleró entonces y,…

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