Autor: Ramón Castro Pérez

Nosotros mismos

Van los niños al instituto. Caminan en grupos, contándose la última en redes, el spoiler acerca de la historia de menganito o el enésimo castigo de los padres. Las mascarillas no retienen ni las palabras ni las alegrías. Mucho menos el mal humor o la réplica. Además, ahora tenemos ojos y eso es mucho, porque los humanos sabemos hablar con…

Ni menos (ni más)

Juan quiere subir a su escalera. Decidido, lo hace. Cuando está arriba, tiembla. Su cuerpo se tambalea. Le gusta lo que ve, pero está incómodo. Así que baja. Ya en el primer peldaño, se siente seguro aunque no puede ver como antes. Quiere subir de nuevo, por lo que arremete con fuerza. A medio camino piensa que ya sabe lo…

anoche

Desde aquel agujero, que parecía sostenido por la misma oscuridad que lo engendraba, caían sin cesar cuerpos muertos. Cuando comenzó, era difícil distinguirlos, pues lo hacían triturados. Más tarde podrían reconocerse algunas partes de los mismos. El proceso se asemejaba a un lento goteo que, de insistente que era, casi llegó a convertirse en un continuo de carne y líquidos…

patentes

José ha cambiado la mascarilla por las gafas de la piscina y el tubo de la playa. Lo combina con una pinza para la nariz muy mona. Se la ha quitado a su hija, que hace (hacía) sincronizada. Al tubo le ha colocado, en la parte de arriba, un ingenioso dispositivo que filtra el aire, tanto a la entrada como…

lo que ocurre en los agostos

El sábado habrá cocido para comer. En pleno agosto, a las dos de la tarde, en la olla de toda la vida. En la que sale bien y como Dios manda, cosa que no siempre es igual. Es de esas color arcilla, con su baño de porcelana, azulonas por dentro. Con su tapa plana, redonda y balanceada en su centro…

Solo sólo

Se esconde cuando lo busco. Me da que se ríe de mí cuando lo llamo. Se para cuando tengo prisa. Corre cuando me alcanza la fatiga. Me lleva la contraria y si te dijera que no lo quiero, mentiría. Eso, aunque él me deteste (lo sé) y únicamente esté conmigo porque le conviene (lo sospecho). Imagino que lo destrozará todo…

la playa (y la nueva normalidad)

Los altavoces de la playa venían avisándolo desde las seis de la tarde. —¡Atención! Se comunica que la playa permanecerá cerrada desde las 22:00 hasta las 08:00 horas. Nos protegemos todos. Pedro se durmió. Su mujer, Gracia, se había subido con el niño a eso de las 20:30 horas. Con el jaleo del baño y la cena, Gracia se olvidó…