Hay algo aquí, justo a mi lado. No está siempre. Suele aparecer cuando estoy en el sofá y ya es de noche. Vivo solo, así que no me viene del todo mal la compañía. El problema es que, sea lo que sea, no habla. Se trata de una presencia fría y sin rostro. Es educada, pues no atraviesa ninguna pared,…
Autor: Ramón Castro Pérez
Cuento de Navidad
Mi madre decía que la Navidad comenzaba en realidad muchas veces, siempre dependiendo del sitio y del momento. Por eso, en la escuela ya era Navidad antes de las vacaciones, para que los niños pudiéramos montar el Belén y llenar las aulas de espumillón plateado y bolas descascarilladas. En casa, sin embargo, la Navidad aparecía durante la mañana de la…
Todo va a salir bien
Estáis solos en esto -escuchó sentado sin inmutarse. Aquel hombre se había lavado las manos. No les prohibió hacerlo, aunque quedó claro que tampoco movería un dedo para ayudarles. Eso sí, si el final era feliz, él sería el primero en disfrutar del reconocimiento. Juan ya lo sabía. Se lo quedó mirando, asintió con la cabeza y se marchó, cerrando…
La escoba
La roomba y la fregona no han salido de la cama desde que hicieran las paces, en Nochebuena. Han sido días en los que me he vuelto a reencontrar con la escoba y el recogedor, pues no me quedaba otra si pretendía mantener el piso decente. Allá, en la planta de arriba, se han escuchado los gritos de amor de…
Porque es navidad
No hay más que silencio, a pesar de ser casi Navidad. No se han dirigido la palabra desde hace días y, sin embargo, no dejan de mirarse. Solos, en la oscuridad, se observan y deciden decirse algo. Feliz navidad, se desean, sin poder tocarse. Y yo que pensaba que mi Roomba jamás haría las paces con la fregona, desde que…
Imprescindible
La última vez que lo vi, iba camino de casa. Como era habitual, llevaba la boca cerrada. Cremallera, solía ser la consigna. Ella estaba acostumbrada, así que no solía preocuparse. Es más, la mayoría de las veces ni siquiera se fijaba en él hasta pasadas las horas. Y es que, acabada la tarde, a ella le traía sin cuidado lo…
El barco
Esta mañana pensé que si no estabas me hundiría. Por eso te busqué. A medida que iba recorriendo estancias, sin éxito, se hacía más difícil respirar. Llegó el momento en que mis pulmones exhalaron el último medio litro de aire, ya sucio y repleto de desechos. Intenté llenarlos de nuevo y no había nada con que hacerlo. No estabas y…