Autor: Ramón Castro Pérez

El roce que es imposible

No cesa. La gente entra y sale de los cuartos donde velan a los muertos. Comenzó esta mañana. La vida, que se mira de frente con ella, le dice de nuevo que ni contigo ni sin ti. No soy nada sin el final que me propones y tú, tú, quién serías acaso si yo nunca me hubiera decidido a pisar…

Lo que hace un albañil mirando una obra

Las escuelas cierran hasta septiembre. El olor a chiquillo se desvanece y los que estos días vagamos por los pasillos llevando papeles de un cuarto a otro, somos una triste caricatura de lo que éramos hace un mes. No tenemos aulas que abrir ni pizarras que borrar. No pasamos lista ni recurrimos a ese viejo truquillo para captar la atención.…

Sol sostenido

Alicia abre el estuche y saca la guitarra. A pesar de los años, no ha olvidado el sol re do, ni tampoco aquel cambio tan chulo de sol sostenido a fa para volver a do, comenzando de nuevo y sin olvidar el la menor. Alicia casi nunca se sale de los acordes mayores de su vida. Por convencionalismos o por…

Cocido

Cuando llegan los veranos, no puedo evitar recordar lo inquebrantables que eran las costumbres de los mayores. Por poner un ejemplo, no hay verano sin un buen cocido. Pero cocido, con sus garbanzos, su espinazo, su tocino, su buen trozo de ternera y su caldo hirviendo, repleto de fideos. Era yo un muchacho con balón pegado al brazo y camiseta…

Dos coma catorce

Rumbo al planeta quinto, decido activar el protocolo de sueño ligero. Viajaré estos tres años siendo consciente de que te quedaste en casa con los niños. Para ti no ha sido fácil. Lo sé. Lo llevo grabado en la memoria de ruta. Antes de despegar, lo escribí también en el brazo de la silla espacial con las llaves de casa.…

El bancal

El otro día escuchaba la expresión: Tiene más años que un bancal. Inmediatamente, pensé en aquel al que mi abuelo llevaba a las cabras y donde tanto nos gustaba ir para saltar la acequia y revolcarnos sin ningún propósito particular. Como de eso hace ya cuarenta años y el bancal en cuestión llevaba un siglo perteneciendo al linaje del abuelo,…

La crema de orujo

Tenían tan buen saque que, cuando acababan de comer, se desabrochaban el cinturón y empezaban el jamón. De lunes a miércoles, cocinaba la madre. De jueves a sábado, el padre. El matrimonio competía por ver cuál de los dos saciaba antes a la familia. El domingo era el día grande. Papa se encargaba de los entrantes y del primer plato.…