Autor: Ramón Castro Pérez

Lúcido y las mareas (diario de un alcohólico)

Aquellos dias se parecían unos a otros de una manera tal que su alma se desparramaba inevitablemente sin orden ni concierto. Sin sentido. Sin un porqué. Sin más. Sin salida. Sentía sed. Era una terrible, inquebrantable, perpetua, tan angustiosa como placentera. Penetraba las entrañas de su diminuto cuerpo mordiendo cada rincón de su ser buscando algo que distara de ser…

Pipas

Sergio anda comiendo pipas en la mesa del fondo. Las come sin mirarlas, por culpa de un partido de fútbol frenético. No deja una viva. Pobrecitas las pipas; que te coman sin mirarte, con esa indiferencia. Cómo tiene que doler eso. Menos mal que algunas las hay traicioneras y llevan anexa a su cáscara toda suerte de partículas de sabor…

El número siete

Todas las mañanas, Luengo coge el autobús de las siete y media, camino al trabajo. Después de veintiocho años, tiene algo más que un parecido razonable con sus compañeros de ruta. Al igual que sucede con los perros y sus dueños, todos los que viajan en ese autobús a esa hora, han terminado por parecerse físicamente. Javier lleva en la…

De lo viejo

Tengo un armario en el trabajo que es del todo encantador. Al menos debe tener unos cuarenta años y no digo que, cuando se comprara, éste fuera moderno e incluso estuviera a la moda. Funcional es, porque me permite amontonar todo aquello que ha dejado de ser interesante. Esas cosas del trabajo que tienen sus momentos y que, después, se…

Lo inesperado

Cuando ocurren, hacen posible que los muebles se desdibujen, que las líneas se tuerzan y que los colores del salón adquieran unos tonos pastel que ya los quisieran los cuentos para sí. Las voces que escuchas se alejan sin que ello te importe, como perdiéndose en el tiempo. Dejas de pesar, dejas de moverte, dejas de pensar, dejas en cierta…

Crisis

Margarita está en crisis, como sabe todo el mundo en este vecindario. La suya es de ansiedad, porque siempre quiere vivir lo que va a venir mañana y, para colmo, se le antoja que no será bueno. Ya veo venir la ambulancia que la trae de vuelta. La bajan con mascarilla y bata mientras los niños juegan a la pelota…

La grieta

Hay una grieta en mi salón. No es una grieta cualquiera. Es grande y atraviesa la pared de arriba a abajo. Sé que apareció esta mañana porque anoche no estaba y yo estaba sobrio y viendo Máster Chef. He dejado el poleo menta en la mesa sin apartar la vista de ella y después, poco a poco, me he ido…