Juan es de aceite y playa todas las tardes. Bañador paquetero y pectoral imponente. Gafas oscuras, rizos profundos y chanclas azul marino. Barba de medianoche desdibujada por mostacho poblado y arrogante. Serio, riguroso en el andar. Accede saltando el murete del paseo marítimo y da con su sitio en menos de un minuto. Enseña pierna depilada y tostada, uñas perfectas.…
Categoría: relatos
mía no
—¿Qué les vamos a decir? —No lo sé. Ya se nos ocurrirá algo ¡Que rompemos la baraja! —¿Y si la rompen ellos antes? Peor aún. Si no hay cartas. —Nos hacemos los ofendidos. —¡No sé qué cojones quieren! ¡Humillarnos! —Salirse con la suya, como nosotros. —Ya, pero nosotros somos los que peor estamos y ellos están fuertes. —Daremos lástima. El…
Poniente
La orilla de la playa está repleta de algas. Las olas, oscuras y embravecidas, rompen sin descanso para vomitar una nueva remesa de ellas, amontonándolas a escasos metros de las toallas. En este lugar, el poniente es fresco y alegre, convirtiendo la playa en todo lo contrario de lo que la mayoría busca. Cuando acontece, el sol apenas se nota…
segundo confinamiento
Tocan a la puerta. Es la vecina. Nos confinan de nuevo. Todo ha salido mal. Hay que volver a cerrar. La noticia es un jarro de agua fría para todos. Y lo peor es que no es nueva. Ya no sirven los argumentos ni las razones, mucho menos las explicaciones de antes. Venimos de vuelta y no somos muy de…
Vuelven
Viajes que no fueron hubo siempre. Como aquel viaje de estudios que perdí por vago y mal estudiante. Fue a París, cruzando en autobús la península (y media Francia). Un viaje de ida y vuelta que a mí me serviría para comenzar la temporada de verano entre apuntes de física, matemáticas, inglés y filosofía. No habían llegado los noventa y…
platos
Hay en mi casa una colección de platos huérfanos. Dicho así, suena contraproducente. No parece posible hablar, a la vez, de colección y de orfandad. Aunque en sí, lo son. Y no les queda más remedio que juntarse unos con otros. Está el verde translúcido, que se creía tan moderno cuando vino a sustituir a los de loza vieja. Alguno…
aquel verano
—¡Deje, deje! ¡Ya lo hago yo, si no le importa! ¡Estaba deseando, después de tanto tiempo sin coger el coche! Para cuando el empleado de la gasolinera decidía salir a efectuar el repostaje, papá ya había hecho uso de los guantes, descolgado la manguera, abierto el tapón del depósito e introducido la pistola. Incluso había bloqueado el mecanismo, logrando que…