Categoría: relatos

La vida sigue igual

Este sábado me toca salir. De acuerdo con las nuevas normas, hoy salimos los DNI’s pares que seamos propietarios de una pulsera azul. Hay tres colores. Blanco para los inmunes, azul para los no contagiados y rojo para los activos (esos no salen hasta que no consigan una blanca). Tengo una aplicación en el móvil que me conecta con la…

Los niños

Cuando dejaron salir a los niños, ya era demasiado tarde. Costó sacarlos de las casas. Tenían miedo a la calle, así que sus familias les prometieron que irían al parque. Eso animó a algunos, aunque enseguida pudo comprobarse que generaría aún más dolor. La Ley impedía a dos niños jugar a menos de dos metros. De esta forma, asistimos a…

Hacer vida normal

—¡Buenos días, doctor! ¡Vengo porque me duele la garganta! —grité, desde la puerta del consultorio. —¡Ya somos dos! ¡De un paso más y cierre la puerta! ¡Sitúese sobre la línea roja! ¡No se siente! —me gritó el facultativo, desde su mesa. Su voz era aun más ronca que la mía. El médico sacó algo de su bolsillo. Una especie de…

A veces

Hace tres meses que levantaron el confinamiento. Hace tres meses que llevo mascarilla. No sólo yo. Todo el mundo. Ya no son como las que había en un principio. Ahora las hay de colores, con flecos, con las gomitas transparentes, con dibujitos de dientes, con mensajes obscenos o con letras orientales. También las venden con orificios para insertar el cigarrito…

Lo fuimos

—¡Buenos días, Juan! Llamo para que me des hora. Pelarme y arreglarme las patillas ¡Que ya pronto me toca! Juan aguantaba el teléfono sobre el hombro, ayudándose de su cabeza. Abría la agenda. Ocho de agosto, sábado. —¡Andrés! Te va a tocar para el catorce de diciembre, lunes. A eso de las diez de la mañana ¿te parece bien? —¡Sin…

Ánimos de un italiano confinado a un español

He ido a arrancar el auto esta mañana y la batería está descargada. Anoche, mientras aplaudía (aquí en Italia también aplaudimos), el móvil se me escapó de entre las manos (vivo en un sexto). Ya esta tarde, el niño le ha dado un mordisco al mando de la televisión y ha arrancado el botón de encender. Al agacharme a buscarlo,…

La absoluta certeza

El confinamiento en soledad me estaba destrozando. Después de veintinueve días bajo un completo aislamiento, mi cuerpo comenzaba a quedarse dormido. Fue entonces cuando apareciste. Me dijiste que no tenías a nadie, que la policía iba tras de ti, que necesitabas entrar y estar conmigo. Y no pude negarme. Debió ser tu forma de mirar, la manera que tuvieron tus…