Tantas son las moscas que tengo en casa que esta tarde he comenzado a ponerles nombre. A una que no se moría, por más que la rociara con un insecticida afrutado e inservible, la he llamado «Maverick» por recordarme con sus loops y giros a aquel joven y atrevido teniente que competía con «Iceman» a lomos de sendos F14 Tomcat;…
Categoría: relatos
Entre lo propio y lo ajeno
-Se muestra reacio a mover la cabeza. No quiere levantarla. Ha pronunciado una palabra: nada. No ha vuelto a hablar. El doctor se retiró avanzando por el largo pasillo, dejando a los padres de Coldo resignados, cansados de intentar encontrar una respuesta y a la vez sin poder abandonar. Nada se quiere más que a un hijo, solía decir Mariluz…
Tregua
Preparó las camas para los invitados. Se habían presentado de imprevisto y, a pesar de ello, no perdió la sonrisa. La soledad buscada también tenía sus días malos así que no dudó en insistir para que durmieran allí aquella noche. Después de todo, la cena había sido copiosa y todos bebieron vino en suficientes cantidades como para aceptar el ofrecimiento…
Protección de datos
En la consulta del médico han colocado tres listas con el orden de visita. Cumpliendo con la normativa, aparece el nombre y las iniciales de los apellidos, justo al lado de la hora aproximada en la que el facultativo te atenderá. Hoy han faltado dos de ellos y por eso al tercero, que sí ha venido, le toca atendernos a…
Amores sin reflejo
Los amores de toda la vida lloraban desconsolados. Habían vivido esforzándose por ser eternos y puros, convirtiendo a sus huéspedes en personas afortunadas. Sin embargo, ellos seguían sin encontrar un desamor en el espejo con el que darle un sentido a su propia existencia. Microrrelato seleccionado en el concurso «Amores» de LetrasConArte
Inercias dolorosas
Aquel mosquito estuvo unos minutos haciendo experimentos inerciales. Estoy seguro que esperaba agazapado entre esos matorrales capaces de echar raíces en las arenas de las salinas. Cuando me vio cruzar corriendo, se colocó a mi altura acelerando desde cero hasta conseguir la velocidad de doce kilómetros por hora que me había fijado por ritmo. La intensidad de la respiración, las…
A44
El verano transcurría solapando vidas al azar, como plegando sus destinos para evitar que todo el mundo pudiera encontrarse al mismo tiempo y en el mismo lugar. Con un método natural, se habían dividido los meses de julio y agosto en quincenas y las casualidades que pudieran suceder tendrían como prerrogativa haber pertenecido al mismo colectivo temporal. Por esa razón…