—Disculpe. El confinamiento ha terminado. Debe usted salir de casa. Aquel hombre parecía no entender lo que el sargento Lucas le decía. Lo miraba fijamente, mientras se rascaba la media calva, despeinada. —No, mire usted. Yo no salgo. Yo estoy bien, aquí, en mi casa. —Ya, pero, la cuarentena ya no existe ¡Hemos vencido al virus! Mire a sus vecinos…
Cuarenta
Como poco y así, a bote pronto, creo que puedo decir que, en todos estos años, me han puesto cuarenta ceros. Y eso que he sacado cuarenta cincos. Recuerdo haber reído (al menos) cuarenta veces. He llorado otras tantas y he escrito más de cuarenta líneas, aunque haya tirado muchas más por el borde de las hojas. He soñado con…
La momentánea equidistancia
—Por las mañanas me levantaré temprano y saldré a correr. Tomaré desayuno continental y caminaré hacia el trabajo, escuchando mi programa de radio favorito. Allí, tendré una sonrisa para todo el mundo y estaré atento por si, a la hora del café, alguien necesita suelto para la máquina. Terminaré todos mis documentos pendientes antes de irme y no perdonaré la…
La abuela Lola
La abuela Lola nos dejó esta mañana. Si por ella hubiera sido, mucho antes. Tuvo que enterrar a sus dos hijos varones con la edad en la que ahora otros dejan de trabajar. Aquello no lo superó nunca y, a partir de entonces, viviría dolida con Dios por haberla obligado a sentir tanta pena. A su marido, el Señor ya…
Te marchas
Ya no recuerdo bien tu cara. Intento alejarme para no estar tan cerca de ella. Podré verla completa y reconocerte exactamente. Pero se desdibuja, así que tengo que acercarme de nuevo. Tu boca. Sólo esa parte. Me la sé de memoria. Podría pintarla, aunque me detendría en ese surco y no querría salir de él. Si ahora miro a tus…
Coincidir en ese instante
Mónica no sabe lo que le pasa. A veces, despierta, dice que se ahoga, que le falta el aire. Se repone al momento, justo cuando cree que va a morirse. No quiero que esté tanto tiempo sola, pero no me deja irme con ella. Dice que lo va a superar. Sólo es ansiedad. Yo tampoco sé lo que me pasa.…
San Antón
¡Dos remolques de cepas! Con semejante carta de presentación aparecía Lourdes a los mandos del John Deere, dispuesta a descargar en la explanada del vecindario. –Es San Antón y hay que encender una buena luminaria. Que hay que purificarse para protegerse de las enfermedades. –Pero Lourdes, que eso es para los animales. –¿Y qué somos nosotros? –respondía Lourdes en tono…