Azúcar

Margarita está comprando fruta. La he visto al pasar por la cabecera de las harinas y ya se me ha ido lo demás de la cabeza. Así que llevo aquí veinte minutos y solo he echado al carro la leche y el caramelo líquido. Ella ya no está, claro. Pagó en Caja hace ya rato y se largó en su…

La cañada

Todo empezó el mes pasado, hace ahora veinte días. El sonido del móvil me avisaba de un mail. Al principio pensé que era spam, pero al leer el remitente no pude resistirme a abrirlo. Asunto: Ven Remitente: mila_para_ti_o_para_nadie@outlok.es -Hola. No me conoces aunque yo a ti sí. Me va a encantar verte. Me apetece mucho. Besos. Mila. Lo leí un…

Sin título

Me gusta ir al pub de Sara antes de comenzar la tarde. Me gusta el café que hace porque siempre, desde hace años, sabe igual y eso, más que otra cosa, hace que recuerde cosas bonitas de muchas otras tardes. Las ha habido buenas y siempre con ella detrás de la barra, acompañada por el sonido de un cafetera por…

Tal vez

Raúl era capaz de concentrarse como nadie en mitad de una cantina. En los días previos a una presentación importante, si querías algo de él lo encontrabas en una de las mesas junto a la cristalera, donde más ruido solía haber. Sus papeles, la taza del café vacía que apresaba a la cucharilla con su fondo de azúcar reseco, el…

Carmencita

Carmencita está sentada en un taburete. A sus sesenta y pico años, apenas dos metros la separan del plasma colgado en la pared del pub de Sara. Es una señora muy arreglada, con su melena corta perfectamente peinada y un tinte castaño con mechas muy sobrio y elegante. Su vestido es de color beige y lleva las uñas pintadas en…

Dedos

Se había despertado en mitad de la noche. Al contrario que otras veces, no lo hizo debido a una cena copiosa o a algo que le preocupara en exceso. Esa noche se había ido a la cama tranquila, sin más cosas en la cabeza que afrontar el día siguiente con buena cara. En cuanto tomó consciencia de sí misma, se…

Gusa y Gusvi (y II)

Aquellos días fueron inolvidables. La vida era un regalo que Gusa y Gusvi aprovechaban con intensidad. Nunca antes tanta desidia y tanto desorden por parte de aquellos muchachos motivó tal felicidad en dos diminutos seres. Aquella bolsa de plástico, invisible ante los ojos de aquellos cinco estudiantes, contenía una pequeña Jauja en la que Gusa y Gusvi olvidaron el significado…