Autor: Ramón Castro Pérez

Des(confianza)

Hoy he estado en la farmacia. También en el súper. Lo cierto es que, para los tiempos que corren, he tenido un día de lo más movido. Me ha parecido todo muy triste. No lo digo porque apenas haya gente, sino por la desconfianza (más humana que nunca) que existe al mirarnos o al hablarnos. Wasapeas con los amigos, recordándote…

Repetir

Con motivo del confinamiento de 2020, la autoridad educativa tomó una decisión muy dura. Todo el alumnado debería repetir curso. Todos sin excepción. Desde la etapa de infantil hasta la universitaria. Aquello, ahora lo recuerdo bien, supuso una ruptura de facto entre familias y gobernantes. Una generación completa vería truncada su carrera profesional. Además, la población de tres años debería…

La pena

—Disculpe. El confinamiento ha terminado. Debe usted salir de casa. Aquel hombre parecía no entender lo que el sargento Lucas le decía. Lo miraba fijamente, mientras se rascaba la media calva, despeinada. —No, mire usted. Yo no salgo. Yo estoy bien, aquí, en mi casa. —Ya, pero, la cuarentena ya no existe ¡Hemos vencido al virus! Mire a sus vecinos…

Cuarenta

Como poco y así, a bote pronto, creo que puedo decir que, en todos estos años, me han puesto cuarenta ceros. Y eso que he sacado cuarenta cincos. Recuerdo haber reído (al menos) cuarenta veces. He llorado otras tantas y he escrito más de cuarenta líneas, aunque haya tirado muchas más por el borde de las hojas. He soñado con…

La momentánea equidistancia

—Por las mañanas me levantaré temprano y saldré a correr. Tomaré desayuno continental y caminaré hacia el trabajo, escuchando mi programa de radio favorito. Allí, tendré una sonrisa para todo el mundo y estaré atento por si, a la hora del café, alguien necesita suelto para la máquina. Terminaré todos mis documentos pendientes antes de irme y no perdonaré la…

La abuela Lola

La abuela Lola nos dejó esta mañana. Si por ella hubiera sido, mucho antes. Tuvo que enterrar a sus dos hijos varones con la edad en la que ahora otros dejan de trabajar. Aquello no lo superó nunca y, a partir de entonces, viviría dolida con Dios por haberla obligado a sentir tanta pena. A su marido, el Señor ya…

Te marchas

Ya no recuerdo bien tu cara. Intento alejarme para no estar tan cerca de ella. Podré verla completa y reconocerte exactamente. Pero se desdibuja, así que tengo que acercarme de nuevo. Tu boca. Sólo esa parte. Me la sé de memoria. Podría pintarla, aunque me detendría en ese surco y no querría salir de él. Si ahora miro a tus…