el acantilado

—Cuéntame lo último que has hecho. Su mirada invitaba al relato. Sentí que esta vez podría ser sincero. —Fue anoche. Me desvelé a eso de las tres. Ella dormía. No tuve miedo a despertarla, pues tiene un sueño muy profundo. Su cuerpo estaba entrelazado con el mío. Me liberé con suavidad y decidí salir a caminar. Silvia seguía con atención…

Los bancos

—Abuela, en tus tiempos ¿cómo eran los bancos? —Pues hija, más o menos como ahora. Eso sí, los usaban, en su mayoría, los enamorados ¡Ahora sólo hay viejos en ellos! —¡No abuela! Ahora también hay sitio para el amor. De hecho, es algo nuevo. No sabía que antes se dedicaran a ello. Debes estar confundida. —Pero, ¿de qué bancos estás…

el método

—¿Puedo quitarme la mascarilla, Seño? —Si no te molesta demasiado, preferiría que la llevaras puesta. —¡Es que me agobia para escribir! Y como estamos a dos metros… La chica tenía razón. El examen ya era lo suficientemente duro como para presionarlos aún más. Además, el salón de actos permitía tenerlos separados. Tanto como para evitar que copiasen. —Puedes quitártela…¡Bueno, podéis…

todos locos

Juan es de aceite y playa todas las tardes. Bañador paquetero y pectoral imponente. Gafas oscuras, rizos profundos y chanclas azul marino. Barba de medianoche desdibujada por mostacho poblado y arrogante. Serio, riguroso en el andar. Accede saltando el murete del paseo marítimo y da con su sitio en menos de un minuto. Enseña pierna depilada y tostada, uñas perfectas.…

mía no

—¿Qué les vamos a decir? —No lo sé. Ya se nos ocurrirá algo ¡Que rompemos la baraja! —¿Y si la rompen ellos antes? Peor aún. Si no hay cartas. —Nos hacemos los ofendidos. —¡No sé qué cojones quieren! ¡Humillarnos! —Salirse con la suya, como nosotros. —Ya, pero nosotros somos los que peor estamos y ellos están fuertes. —Daremos lástima. El…

Poniente

La orilla de la playa está repleta de algas. Las olas, oscuras y embravecidas, rompen sin descanso para vomitar una nueva remesa de ellas, amontonándolas a escasos metros de las toallas. En este lugar, el poniente es fresco y alegre, convirtiendo la playa en todo lo contrario de lo que la mayoría busca. Cuando acontece, el sol apenas se nota…

segundo confinamiento

Tocan a la puerta. Es la vecina. Nos confinan de nuevo. Todo ha salido mal. Hay que volver a cerrar. La noticia es un jarro de agua fría para todos. Y lo peor es que no es nueva. Ya no sirven los argumentos ni las razones, mucho menos las explicaciones de antes. Venimos de vuelta y no somos muy de…