El golpe hizo que cayera desplomado. Con media cara metida en aquel charco, pudo ver por última vez las luces de feria, borrosas, antes de perder definitivamente la vida. El sonido lejano de las atracciones se apagó sin darle tiempo a preguntarse por qué tenía que ser así. Ni siquiera se dio cuenta que se moría. El puñetazo no lo…
Cosas de la tele (como prefijo)
Corre el año 2675 y acaban de inventar el teletransportador. Por fin. Era la última cosa que empieza por tele que nos faltaba. Y ya lo tenemos. Andamos como locos porque Juan, que es un friki, tenía reservado uno desde que se enteró de la fecha de su lanzamiento y no veas. En la oficina hemos cabreado a todo el…
Por qué no quedarse
Entrar para no quedarse. Por miedo a echar raíces, por no ver la cara más fea de lo cotidiano, por enamorarse cada vez de un ritmo distinto, por no asumir el inevitable cambio de lo nuevo a lo viejo, por perderse el como siempre, por pánico a que el tiempo revele quién eres en realidad, por la frescura del primer…
El niño y el palíndromo
Desde muy pequeño, gustaba de leer al revés. Ya fuera su madre o su padre, siempre tiraban de él al ir de un lado a otro. Tenía esa manía de pararse en mitad de la calle para cantar con voz alta y clara los nombres que leía, continuamente del revés. Tan intensa llegó a ser aquella costumbre que lo llevarían…
Los tontos y la playa
Formada por tres generaciones, son el azote de los bañistas y resto del público que toma el sol en la arena e instala sombrilla con vergüenza y respeto por sus vecinos de orilla. Hasta su llegada a la playa, nadie conoce el alcance de lo que se denomina primera línea. Estas tres generaciones, representadas por abuela y abuelo, hija y…
Intenciones
De toda la vida. Lo de tener suerte, caer de pie, estar en el sitio justo en cada uno de los momentos dulces, aparecerse la misma Virgen acompañada de todo el Santoral. En fin, una persona afortunada. Ella, no obstante, siempre lo puso fácil. Procuró que todo lo anterior le sucediera mientras lo buscaba y no fue jamás amiga de…
Carretera y …
Era bastante pequeño, aunque me daba para asomar la cabeza por la ventana del 124 y atinar a ver a Papá darle 500 pesetas al gasolinero (podían ser 1000 pero no estoy seguro), que guardaba en aquella futura riñonera de cuero marrón, desgastada y repleta de billetes de Rosalía, de Manuel y de Echegaray, José. Aquello era el preludio del…