Todas las mañanas, Luengo coge el autobús de las siete y media, camino al trabajo. Después de veintiocho años, tiene algo más que un parecido razonable con sus compañeros de ruta. Al igual que sucede con los perros y sus dueños, todos los que viajan en ese autobús a esa hora, han terminado por parecerse físicamente. Javier lleva en la…
De lo viejo
Tengo un armario en el trabajo que es del todo encantador. Al menos debe tener unos cuarenta años y no digo que, cuando se comprara, éste fuera moderno e incluso estuviera a la moda. Funcional es, porque me permite amontonar todo aquello que ha dejado de ser interesante. Esas cosas del trabajo que tienen sus momentos y que, después, se…
Lo inesperado
Cuando ocurren, hacen posible que los muebles se desdibujen, que las líneas se tuerzan y que los colores del salón adquieran unos tonos pastel que ya los quisieran los cuentos para sí. Las voces que escuchas se alejan sin que ello te importe, como perdiéndose en el tiempo. Dejas de pesar, dejas de moverte, dejas de pensar, dejas en cierta…
Crisis
Margarita está en crisis, como sabe todo el mundo en este vecindario. La suya es de ansiedad, porque siempre quiere vivir lo que va a venir mañana y, para colmo, se le antoja que no será bueno. Ya veo venir la ambulancia que la trae de vuelta. La bajan con mascarilla y bata mientras los niños juegan a la pelota…
La grieta
Hay una grieta en mi salón. No es una grieta cualquiera. Es grande y atraviesa la pared de arriba a abajo. Sé que apareció esta mañana porque anoche no estaba y yo estaba sobrio y viendo Máster Chef. He dejado el poleo menta en la mesa sin apartar la vista de ella y después, poco a poco, me he ido…
Historia de mí
No llevo muchos años en este mundo. Si me comparo con otros, soy relativamente joven y no tengo reparos en admitir que, de momento, he llevado una vida cómoda. He ocupado siempre un lugar privilegiado en casa y nunca me he sentido sola. Sé casi todas las cosas de casi todo el mundo aquí; las buenas, las malas y las que se…
¡Ay Lola!
Lola se ha comprado un descapotable. Es lo que me faltaba para terminar de morirme. Verla llegar al trabajo con su media melena, tan rubia ella, con un suéter negro escotado, que parece la mismísima Grace Kelly en la Ventana Indiscreta. Es que me muero de verdad ahí pegado al cristal de la ventana de la oficina. Desde aquí parece…