Al cuadrado

La raíz de dos por la raíz de cinco es la raíz de diez. Y cuando va y le da por ponerse bajo techo porque llueve y uno que dice llamarse numerador la protege, resulta que incomoda y empieza a venir gente para que se vaya de allí. Con lo calentica que estaba ella y la echan del denominador. Que sí, que la ponen arriba, para ver el sol y respirar el aire puro, pero que la raíz de diez estaba en la gloria en su denominador, haciendo migas con un tal un octavo que venía de sacar factor común. Era guapo el jodío octavo, recién salido de una relación turbulenta con un logaritmo que no hacía más que cambiar de base. En fin, éstas, y no otras, son las historias que imagina Miguel cuando, bajo el flexo, lee aquello de “simplifica y racionaliza”. La vida, al cuadrado.

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