Soy

Nada. Todo lo que les conté no sirvió para nada. El tiempo que invertí, el dinero que gasté, las invitaciones que decliné, las previsiones que estimé. Todo se había consumido sin que diera fruto alguno. La dirección me ha comunicado hoy que cuentan conmigo para el futuro. Me siguen considerando uno de sus mejores activos, a pesar de llevarles a la quiebra, fomentar el conflicto entre la plantilla, filtrar operaciones a la competencia, mentir al sindicato, sabotear los servicios prestados en el último mes y empujar por la escalinata al consejero delegado y a toda su cohorte de pelotas. Me lo han hecho saber esta mañana, con unos golpecitos en la espalda. Y todo porque soy el dueño de la empresa. El que manda. El puñetero amo.