tras las mías

Te escapas como arena entre los dedos, incesante, a la tenaz velocidad tal que permite retener algo de ti, prendido en la piel, sin llegar a traspasarla. De otro modo, yo sería inmortal, exponiéndome al vacío más oscuro.

Si quedaras atrapada dentro de mí, me rompería el corazón verlos morir antes que yo. Por eso quiero que te marches como la arena entre los dedos, que cae, después, en sus manos, tras las mías. Siempre tras las mías.